Señor Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde hace algunos días tenía la intención de escribirle. Incluso había alcanzado a digitar el encabezamiento de esta carta, cuando fui sorprendido por la noticia proveniente de Oslo: Barack Obama Premio Nobel de la Paz. Al principio pensé que se trataba de una broma. Quizás usted también lo pensó. Pero era verdad. Es verdad.
Le oí decir a usted que también está sorprendido con la nominación. Usted y yo estamos sorprendidos. Sin embargo, señor Presidente, no debemos sorprendernos. En esto de los premios Nobel se han visto situaciones sorprendentes.
Mi país es Chile. Usted era todavía un niño cuando el Presidente Salvador Allende nacionalizó el cobre. Dijo entonces: “en 50 años Estados Unidos se ha llevado el equivalente a la mitad de lo que Chile ha producido desde la Conquista”. Poco antes, Henry Kissinger había señalado “No tenemos por qué permitir que Chile se torne comunista por la irresponsabilidad de su gente”. Ambos fueron consecuentes: desde la Moneda Allende entregó su vida por su pueblo y la soberanía de su Patria. Desde la Casa Blanca Kissinger no permitió que Chile decidiera su destino. La Moneda fue bombardeada y Allende murió en su puesto. En la Casa Blanca Kissinger recibió el Premio Nobel de La Paz.
Un 11 de Septiembre en Santiago se cumplió lo anunciado por aquel Premio Nobel de la Paz. Algunos años más tarde, otro 11 de Septiembre, fue el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Hay quienes dicen –no sin razón- que los gringos nos robaron hasta el 11 de Septiembre. En efecto, aquel otro 11 de Septiembre fue olvidado, sólo recuerdan el vuestro.
Santiago y Nueva York: dos ciudades hermanadas por actos terroristas en un día 11 de Septiembre. Escribimos al Alcalde Nueva York para proponerle oficializar este hecho. No obtuvimos respuesta. Aprovecho de proponérselo a usted, así para reescribir de alguna manera la historia. Sé que en el futuro dos presidentes, de Chile y Estados Unidos, lo harán.
Señor Presidente, respetuosamente lo invito a hacer un balance. Las tropas de EE.UU aún permanecen en Irak; ha aumentado el presupuesto de guerra en Afganistán; en un acuerdo secreto con Álvaro Uribe tropas estadounidenses ocupan siete bases militares en Colombia; recuerdo haberle escuchado calificar el golpe en Honduras como un 'golpe de estado ilegal', sin embargo su apoyo soterrado permite que los golpistas se mantengan en el poder; mantiene el apoyo a Israel y su política genocida contra Palestina; mantiene el bloqueo criminal contra Cuba y en prisión a los cinco cubanos antiterroristas encarcelados en los Estados Unidos.
En resumen, usted no ha hecho absolutamente nada para merecer un verdadero Premio de la Paz. Sin embargo, le concedemos el beneficio de la duda y pero ello condicionado a que se lo gane dependiendo de lo que haga de hoy en adelante.
Barack Obama, usted debe tener presente que hasta ayer era apenas el Presidente de los Estados Unidos. Digo apenas –usted ya se habrá dado cuenta- por la CIA [recuerdo en 1954 yo cursaba la primera preparatoria, sus padres aun no lo concebían, fue la primera vez que oí hablar de esta organización cuando el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala], el Departamento de Estado, el Pentágono, el establishment político y financiero.
Ahora que usted es Premio Nobel de la Paz tiene que una responsabilidad mayor: debe dar un nuevo significado a su papel frente a la guerra, replantear su papel en Irak, Israel, Colombia, Cuba.
Ahora que usted es Premio Nobel de la Paz debe consolidar su compromiso con la paz. Eso significa pasar de las palabras a los hechos.
Le sugiero poner término a la guerra en Irak, poner término a la guerra en Afganistán, terminar con el apoyo a Israel, dejar sin efecto el acuerdo militar con Colombia, cerrar las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, poner término al bloqueo a Cuba, liberar a los cinco luchadores antiterroristas [digo liberar y no indultar, usted me comprende, señor Presidente] y devolver el territorio ocupado por la base naval de Guantánamo a su legítimo dueño. Hecho esto, me comprometo a proponerlo para un auténtico Premio Popular de la Paz.
Le he dado algunas razones con las que usted puede entrar dignamente en la historia.
Pero, lo entendería si prefiere vivir.
Le deseo Paz, sobre todo Paz interior.
Álvaro Escobar Antoine Presidente FENASUPER-CHILE Miembro de la Comisión Política del MSPS Miembro de Poetas del Mundo
09/10/09
Carta de Adolfo Pérez Esquivel
Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien. En primer lugar mis felicitaciones por la designación como Premio Nóbel de la Paz 2009, esperando que la misma contribuya a fortalecer la Paz en su país y el mundo, frente a los conflictos y situaciones donde EE.-UU está involucrado y que pueda contribuir a restablecer los lazos de cooperación y solidaridad entre los pueblos. Tengo que señalarle que me sorprendió la noticia de su designación. Sé de sus valores humanistas y decisión de superar los graves problemas que afectan a su país y el mundo. Que quiere hacer realidad el sueño de Luther King, ese gran luchador por los derechos civiles en su país, para superar las injusticias a fin que todos y todas podamos sentarnos en la misma mesa de la fraternidad y compartir el pan que alimenta el cuerpo y el pan que alimenta el espíritu y construir los caminos de la libertad. La Paz es la construcción permanente entre las personas y los pueblos, en la diversidad y la unidad. Sr. Presidente, EE.UU tiene grandes desafíos tanto en lo interno, como a nivel internacional. Se necesitan decisiones políticas para superar los conflictos armados que afectan a la humanidad y en los que su país está involucrado. No se ha logrado erradicar la tortura ni el cierre de las cárceles en Guantánamo, que EE.UU tiene en Cuba y la de Abu Graib en Irak. Hasta el momento no fue posible llevar adelante la decisión que Ud. ha manifestado en reiteradas oportunidades: poner fin a la guerra en Irak y Afganistán. Los pasos dados son muy débiles e incipientes. En América Latina es urgente terminar el bloqueo inmoral e injusto contra Cuba que ya lleva casi 50 años, la liberación de los 5 prisioneros cubanos en los EE.UU y permitir la visita de sus familiares que hace 10 años no logran la visa para poder ver a sus seres queridos, lo que viola el Derecho Humanitario. Si bien sus declaraciones son esperanzadoras es necesario concretarlas en la práctica siendo coherente entre el decir y el hacer, y encontrar los caminos alternativos de construcción social, cultural y político que permitan cambiar las relaciones entre EE.UU y los pueblos, muchas veces conflictivas y no de integración y respeto a la diversidad y soberanía de otros pueblos. La instalación de siete bases militares norteamericanas en Colombia, no contribuyen a la Paz. Por el contrario intensifican los conflictos y ponen en peligro las democracias en Latinoamérica. Un ejemplo es el golpe de Estado en Honduras, que no podría haberse llevado a cabo sin la participación del gobierno de EE.UU Sr. Presidente, Ud. está frente a grandes desafíos y bien sabe que no puede asumirlos una sola persona. Los pueblos deben ser partícipes y protagonistas de la construcción de nuevos paradigmas de vida y llegar a hacer realidad sociedades más justas y fraternas. Escuche la voz de los pueblos y no se deje manejar por quienes siempre buscan privilegiar el capital financiero, imponer sus propios intereses, económicos, políticos y militares, sobre la vida de la humanidad. Son quienes destruyen el medio ambiente, las libertades ciudadanas y generan el hambre, la pobreza y marginalidad. Tenga presente que la FAO ha señalado que mueren por día más de 35 mil niños de hambre en el mundo. Usted, como Presidente de EE.UU y Premio Nóbel de la Paz tiene que optar y decidir el camino a seguir: o continúa aumentando el presupuesto militar, torturando e invadiendo otros pueblos, o está dispuesto a construir la Paz , superar el hambre, el analfabetismo, la desigualdad social y construir un “Nuevo Contrato Social” para la humanidad, de respeto e igualdad para todos y todas. Sr. Presidente le deseo mucha fuerza y esperanza y espero que su designación como Premio Nóbel de la Paz contribuya a fortalecer la gobernabilidad en su país, fundamentalmente, lo reitero, para estar al servicio de los pueblos y el mundo. Aquellos que hemos sido galardonados con el Nobel de la Paz , esperamos sumar esfuerzos y caminar juntos. Esperamos con esperanza que sus próximos pasos y decisiones sean en la dirección correcta. Le reitero el saludo fraterno de Paz y Bien Adolfo Pérez Esquivel Premio Nóbel de la Paz 1980 09/10/09
Artículo de Atilio A. Borón
Premio Nobel de la Paz a Obama: Premio consuelo
En una insólita decisión el Comité Nóbel de Noruega puso fin a siete meses de búsqueda entre los 205 nominados para el Premio Nóbel de la Paz y se lo confirió a Barack Obama. En el camino quedó nuestra entrañable senadora colombiana Piedad Córdoba, cuyos esfuerzos en pro de la paz en su desgarrado país merecían con creces ser recompensados con el Premio adjudicado al presidente norteamericano. Este fue nominado, y no es un dato menor, cuando apenas se cumplían dos meses de su ingreso a la Casa Blanca. ¿Qué hizo por la paz mundial en ese breve plazo? Pronunciar lavados discursos y formular nebulosas exhortaciones. En cambio la senadora lleva años exponiendo su integridad física detrás de sus palabras y sus acciones a favor de la pacificación de Colombia. Pero el Comité noruego no lo entendió así y Piedad fue una vez más postergada. Mujer, negra, de izquierda, latinoamericana: demasiados defectos para los prudentes integrantes del Comité, siempre “políticamente correctos”, eternos “bienpensantes” que sólo por equivocación elegirían a un personaje público cuyas luchas por la paz no sean aceptables para el imperio. El Dalai Lama lo es; Piedad no. Para aquél el Premio; para ésta el ninguneo. Por eso no sorprende que la decisión del Comité noruego haya provocado reacciones muy diversas en el sistema internacional: desde el estupor hasta una gigantesca risotada. Las declaraciones del presidente de ese órgano, Thorbjorn Jagland, no tienen desperdicio: “es importante para el Comité reconocer a las personas que están luchando y son idealistas, pero no podemos hacer eso todos los años. De vez en cuando debemos internarnos en el reino de la realpolitik. Al fin de cuentas es siempre una mezcla de idealismo y realpolitik lo que puede cambiar al mundo.” El problema con Obama es que su idealismo se queda en el plano de la retórica, mientras que en el mundo de la realpolitik sus iniciativas no podrían ser más antagónicas con la búsqueda de la paz en este mundo.
Según informa Robert Higgs, un especialista en presupuestos militares del Independent Institute de Oakland, California, la forma como Washington elabora el presupuesto de defensa oculta sistemáticamente su verdadero monto. Al analizar las cifras elevadas al Congreso por George W. Bush para el año fiscal 2007-2008 Higgs concluyó que ellas representaban poco más de la mitad de la cifra que sería efectivamente desembolsada, llegando por eso mismo a superar la barrera, impensable hasta ese entonces, de un billón de dólares. Es decir, de un millón de millones de dólares. Y esto es así porque, según Higgs, a la suma originalmente asignada al Pentágono es preciso sumar los gastos relacionados con la defensa que se ejecutan por fuera del Pentágono, los fondos extraordinarios demandados por las guerras de Irak y Afganistán, los intereses devengados por el endeudamiento en que incurre la Casa Blanca para afrontar estos gastos y los que se originan en la atención médica y psicológica de los 33.000 hombres y mujeres que sufrieron heridas durante las guerras de Estados Unidos y que requieren un abultado presupuesto de la Administración Nacional de Veteranos. Obama no ha hecho absolutamente nada para detener esta infernal máquina de muerte y destrucción; al contrario, bajo su gestión este presupuesto se incrementó, de modo que aquella barrera del billón de dólares ya quedó bien atrás. Por eso resulta sumamente irritante que cuando por boca de su Secretaria de Estado la Casa Blanca denuncia los “gastos desproporcionados en armamentos” en lugar de ver la viga que tiene en su propio ojo el blanco de sus críticas no sea otra que ¡la Venezuela bolivariana!
El flamante Premio Nóbel de la Paz aumentó el presupuesto para la guerra en Afganistán al paso que contempla incrementar el número de tropas desplegadas en ese país; sus tropas siguen ocupando Irak; no da señales de revisar la decisión de George Bush Jr. de activar la Cuarta Flota; avanza en un tratado todavía secreto con Álvaro Uribe para desplegar siete bases militares norteamericanas en Colombia, y se habla de cinco más que estarían a punto de confirmarse, con lo cual está preparando [o se convierte en cómplice] de una nueva escalada guerrerista en contra de América Latina; mantiene su embajador en Tegucigalpa, cuando prácticamente todos se marcharon, y de ese modo respalda a los golpistas hondureños; mantiene el bloqueo en contra de Cuba y ni se inmuta ante la injusta cárcel de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo. Claro, el Comité noruego sufre periódicamente algunos desvaríos –no se sabe si ocasionados por su ignorancia de los asuntos mundiales, presiones oportunísticas o las delicias del acquavit noruego-, lo que se traduce en decisiones tan absurdas como la actual. Pero, si en su momento le concedieron el Premio Nóbel de la Paz a Henry Kissinger, correctamente definido por Gore Vidal como el mayor criminal de guerra que anda suelto por el mundo, ¿cómo se lo iban a negar a Obama, sobre todo después del desaire que sufriera a manos de Lula en Kopenhagen? La realpolitik exigía reparar inmediatamente ese error. Porque, al fin y al cabo, como lo declaró el propio presidente de Estados Unidos al enterarse de su premio, éste representa la “reafirmación del liderazgo norteamericano en nombre de las aspiraciones de los pueblos de todas las naciones.” Y, en un súbito ataque de “realismo”, los compañeros del Comité noruego pusieron su granito de arena para fortalecer la declinante hegemonía estadounidense en el sistema internacional. Se sospecha que por esta ayudita ellos también, en su momento, serán debidamente recompensados.
Fuente: Rebelión.
10/10/09
Get Off Obama's Back ...second thoughts from Michael Moore
Saturday, October 10th, 2009
Friends,
Last night my wife asked me if I thought I was a little too hard on Obama in my letter yesterday congratulating him on his Nobel Prize. 'No, I don't think so,' I replied. I thought it was important to remind him he's now conducting the two wars he's inherited. 'Yeah,' she said, 'but to tell him, 'Now earn it!'? Give the guy a break -- this is a great day for him and for all of us.'
I went back and re-read what I had written. And I listened for far too long yesterday to the right wing hate machine who did what they could to crap all over Barack's big day. Did I -- and others on the left -- do the same?
We are weary, weary of war. The trillions that will have gone to these two wars have helped to bankrupt us as a nation -- financially and morally. To think of all the good we could have done with all that money! Two months of the War in Iraq would pay for all the wells that need to be dug in the Third World for drinking water! Obama is moving too slow for most of us -- but he needs to know we are with him and we stand beside him as he attempts to turn eight years of sheer madness around. Who could do that in nine months? Superman? Thor? Mitch McConnell?
Instead of waiting to see what the president is going to do, we all need to be pro-active and push the agenda that we want to see enacted. What keeps us from forming the same local groups we put together to get out the vote last November? C'mon! We're the majority now -- the majority by a significant margin! We call the shots -- and we need to tell this wimpy Congress to get busy and do what we say -- or else.
All I ask of those who voted for Obama is to not pile on him too quickly. Yes, make your voice heard [his phone number is 202-456-1414]. But don't abandon the best hope we've had in our lifetime for change. And for God's sake, don't head to bummerville if he says or does something we don't like. Do you ever see Republicans behave that way? I mean, the Right had 20 years of Republican presidents and they still couldn't get prayer in the public schools, or outlaw abortion, or initiate a flat tax or put our Social Security into the stock market. They did a lot of damage, no doubt about that, but on the key issues that the Christian Right fought for, they came up nearly empty handed. No wonder they've been driven crazy lately. They'll never have it as good again as they've had it since Reagan took office.
But -- do you ever see them looking all gloomy and defeated? No! They keep on fighting! Every day. Our side? At the first sign of wavering, we just pack up our toys and go home.
So, at least for this weekend, let us celebrate what people elsewhere are celebrating -- that America now has a sane and smart man in the White House, a man who truly wants a world at peace for his two daughters.
Many, for the past couple days [yes, myself included], have grumbled, 'What has he done to earn this prize?' How 'bout this:
The simple fact that he was elected was reason enough for him to be the recipient of this year's Nobel Peace Prize.
Because on that day the murderous actions of the Bush/Cheney years were totally and thoroughly rebuked. One man -- a man who opposed the War in Iraq from the beginning -- offered to end the insanity. The world has stood by in utter horror for the past eight years as they watched the descendants of Washington, Lincoln and Jefferson light the fuse of our own self-destruction. We flipped off the nations on this planet by abandoning Kyoto and then proceeded to melt eight more years worth of the polar ice caps. We invaded two nations that didn't attack us, failed to find the real terrorists and, in effect, ignited our own wave of terror. People all over the world wondered if we had gone mad.
And if all that wasn't enough, the outgoing Joker presided over the worst global financial collapse since the Great Depression.
So, yeah, at precisely 11:00pm ET on November 4, 2008, Barack Obama won the Nobel Peace Prize. And the 66 million people who voted for him won it, too. By the time he took the stage at midnight ET in the Grant Park Historic Hippie Battlefield in downtown Chicago, billions of people around the globe were already breathing a huge sigh of relief. It was as if, in that instant, one man did bring the promise of peace to the world -- and most were ready to go wherever he wanted to go to achieve that end. Never before had the election of one man made every other nation feel like they had won, too. When you've got billions of people ready, willing and able to join a cause like this, well, a prize in Oslo is the least that you deserve.
One other thought. The Peace Prize historically has been given to those who have worked to throw off the yoke of racial discrimination and segregation [Martin Luther King, Jr., Desmond Tutu]. I think the Nobel committee, in awarding Obama the prize, was also rewarding the fact that something profound had happened in a nation that was founded on racial genocide, built on racist slavery, and held back for a hundred-plus years by vestiges of hateful bigotry [which can still be found on display at teabagger rallies and daily talk radio]. The fact that this one man could cause this seismic historical event to occur -- and to do so with such grace and humility, never succumbing to the bait, but still not backing down [yes, he asked to be sworn in as 'Barack Hussein Obama'!] -- is more than reason enough he should be in Oslo to meet the King on December 10. Maybe he could take us along with him. 'Cause I also suspect the Nobel committee was tipping its hat to all of us -- we, the American people, had conquered some of our racism and did the truly unexpected. After seeing searing images of our black fellow citizens left to drown in New Orleans -- and poor whites seeing their own treated no better than the black man they had been raised to hate -- we had all seen enough. It was time for change.
Thank you, Barack Obama, for giving us the opportunity to redeem ourselves. Now for the tasks ahead. We need you to do all that you promised to do. We need it. The world needs it.
My prediction for the future? You become the first *two-time* winner of the Nobel Peace Prize! Yeah!
Fred [that's Norwegian for 'Peace'], Michael Moore MMFlint@aol.com MichaelMoore.com
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