El ex ministro del Trabajo sostiene que tendría un nivel de comisiones distinto. “Habría sido un aporte el año pasado en medio de la crisis”, dice. Agrega que la flexibilidad laboral puede generar más empleo, pero también los precariza. Uno de los más férreos impulsores de la AFP estatal durante el mandato de la Presidenta Michelle Bachelet fue Osvaldo Andrade, mientras fue su ministro del Trabajo. El ahora diputado electo mantiene las idea, pues asegura que además de tener un amplio apoyo ciudadano traerá beneficios para los consumidores. Lo más importante para el parlamentario socialista es que los intereses de una empresa pública son distintos a los del sector privado.
-¿Qué pasó que finalmente el proyecto no se envió?
-Mientras estuve en el gobierno hasta diciembre de 2008, si bien se rechazó esa parte de la reforma previsional, nos concentramos en la reforma misma que fue tremendamente exitosa y nos comprometimos en el Parlamento al envío del proyecto de la AFP.
-¿Existieron visiones diferentes?
-En el gobierno tuvimos una disparidad de opiniones, puesto que mientras en el Ministerio de Hacienda querían que fuese BancoEstado el que se encargara de la iniciativa, en la cartera del Trabajo apoyábamos la idea de AFP empresa pública. Al parecer también el tema de la crisis significó concentrarse en otras cosas.
-¿Qué hubiese pasado en caso de enviarse el proyecto?
-Si el gobierno hubiese incluido la AFP estatal como empresa pública-autónoma, habría tenido los votos suficientes para aprobarlo.
-¿Cuál es la ventaja de una AFP estatal?
-No tengo dudas que con una AFP estatal lo que tuvo que ver con el manejo de los fondos de pensiones en la crisis habría sido distinto, porque sería un actor con una disposición distinta a las empresas privadas.
-¿Existen otros argumentos que permitan tener una AFP estatal?
-Hay ciertas ideas que hacen viable el proyecto, pero se ve difícil que se apruebe. Sin embargo, creo que existen todos los fundamentos para promover esta iniciativa, porque necesitamos más competitividad en Chile. Las comisiones serían distintas con una AFP pública y los ahorrantes tendrían más espacio de investigación de los fondos. Contaría también con un importante apoyo ciudadano.
-¿Tendrá interés la derecha en legislar este tema?
-Este proyecto en el gobierno de derecha costará discutirlo porque no tienen ningún interés en este tema. Como ejemplo, está lo que sucedió en el gobierno de Eduardo Frei, donde se envió un proyecto de negociación colectiva, pero el por ese entonces senador Piñera estuvo porque no se legislara.
-¿La Presidenta debiera enviar el proyecto?
-Me encantaría que el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, dado el alto respaldo que tiene, culminara con el envío de los proyectos pendientes, tomando en cuenta que ella gobernará hasta el último día, y la AFP estatal sería parte de este esfuerzo.
-En otra línea, ¿qué opina de los paquetes accionarios del Presidente electo?
-No es algo que tenga que ver con Sebastián Piñera, sino que con la institución del Presidente de la República. No parece sano que la primera controversia que conocemos antes que el Presidente asuma su rol, es cuánto más rico o pobre es a propósito de una especulación financiera, eso le hace mal a la presidencia y a nosotros nos interesa cautelar eso.
“Se generará inestabilidad” -¿Qué ocurrirá con los trabajadores si se impulsa la flexibilidad laboral?
-No tengo ninguna duda que se generará un clima de inestabilidad, porque además esto va acompañado de algo muy fuerte, como cuando Sebastián Piñera en el último debate televisivo, demostró su total desprecio por la dirigencia sindical. O sea, si hay una forma de avanzar en los temas laborales es en la medida que tengamos la capacidad de generar mecanismos de diálogo.
-¿Puede esta flexibilidad otorgar más empleo?
-Si precarizo los empleos obviamente puedo contratar más gente. Se puede llegar al millón de empleos si se baja el sueldo mínimo. Como también siento que hay mucha gente que quiere eliminar el sueldo mínimo, puesto que lo asocia el sano ejercicio del mercado. Algunos quieren que el mercado funcione libremente en el tema del trabajo.
-¿Se podrá implementar la negociación colectiva y la sindicalización automática?
-No cabe duda que se estrechó ostensiblemente el margen de la conversación, puesto que son temas que al gobierno de derecha le van a parecer extraños, no están en su matriz. La conversación entre empleadores y trabajadores es algo que no está en su cultura.
-¿Cómo se enfrenta eso?
-Con los medios democráticos, si en el Parlamento tendremos que hacer valer nuestra mayoría para estos temas y los trabajadores deberán utilizar las formas que la propia ley le permite. Si en este país la democracia funciona.
-¿Debiera haberse enviado el proyecto de reformas laborales?
-La crisis con todo lo bien que lo manejó el gobierno, hubiese sido más fácil haberla trabajado con un buen sistema de diálogo social. Entrevista de Nicolás Westermeyer en LA NACION del día 27/01/10
27/01/10
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