Aún cuando el gobierno fuese muy eficiente no podría resolver el grave problema que Chile afronta con el terremoto y el maremoto. Nosotros tenemos una riqueza fundamental, nuestro cobre, que le sirve al mundo y por años no se ha pagado lo suficiente y en la mayoría de los casos nada. Un caso flagrante de esta situación es la contribución que las potencias occidentales exigieron al Estado de Chile durante la Segunda Guerra Mundial a saber mantener el precio del cobre a 11 ½ centavos de dólar la libra, lo cual representaba en la época la mitad de su precio de mercado.
Este país, donde el daño producido es de 500 mil viviendas en el suelo hasta ahora y de 1,5 millones de viviendas seriamente afectadas, esto significa una situación grave para más de 8,5 millones de chilenos
Esta situación es imposible por si mismo de resolverse de inmediato ni menos antes del invierno; para entonces la situación será muy, pero muy dramática. Un buen gobernante debería tomar dos medidas esenciales: la primera, consiste en un impuesto a la salida de nuestro cobre del país y financiar con ello el enorme costo de la reconstrucción.
Como dijimos más arriba EEUU en la Segunda Guerra mundial nos lo exigió, por lo cual esta medida consistiría en una de mano que expresaría una verdadera solidaridad internacional. La segunda medida sería, con esos mismos dólares, comprar casas prefabricadas en, Canadá , España, [España en un año ha construido 900 mil viviendas sólidas y algo nos deben], o en EEUU o donde quieran que ellas se encuentren siempre que tengan una calidad reconocida y que sus propios técnicos y trabajadores vinieran con esas casas a instalarlas en cada localidad afectada.
Esto demostraría con hechos concretos que la solidaridad no solo son discursos, sino cosas concretas, ya que Chile no tiene capacidad de resolver la construcción de más de 120 mil viviendas de anuales. Además será muy tarde para muchos chilenos cobijarse en la nada en uno o dos inviernos, si no hacemos algo drástico y rápido.
Foto: Jorge Lavandero
02/03/10
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