Fortín Mapocho fue un diario emblemático de la prensa escrita chilena. Al igual que otras publicaciones que florecieron durante la dictadura no logró subsistir a la ley del mercado. La indiferencia, subproducto de la cultura de la oferta y la demanda, sepultó las viejas proclamas libertarias. Esto produjo una fractura social que nos llevó a diferencias sociales insultantes y a la pérdida de nuestra vocación latinoamericanista. Nos hemos dado el gusto de firmar documentos internacionales para proscribir la pobreza en el mundo, pero nada de eso se ha visto reflejado en el modelo que la plutoligarquía prescribió para nuestro pueblo.
El Estado, en su búsqueda de equilibrios sociales, hizo oídos sordos a las profundas transformaciones políticas y sociales que el pueblo soñó conquistar durante 17 años de dictadura. Otros, gran parte de la juventud, nacieron en dictadura y nunca concibieron otra vía que la que el modelo les presentó. El sistema de mercado llevó a la concentración de la riqueza, la desigualdad y el exilio social de miles de nuestros compatriotas que debieron contentarse de las migajas, primero del PEM y el POJH y luego del mal llamado Chile Solidario. Estos planes constituyen la opción de la oligarquía para con el pueblo de Chile y forman parte del sistema sin posibilidad alguna que ofrezcan otro resultado que los previstos por los grupos del dinero y del poder político.
Una crítica fundamental a esta situación impone a los chilen@s repensar sus códigos y sus estilos discursivos, recuperar su identidad con los rasgos espirituales, éticos, intelectuales y afectivos que en algún momento imperaron en nuestra sociedad; en fin, recuperar un sentido de responsabilidad social, como base de un contenido popular, pluralista y solidario donde la reciprocidad - “hacer por los demás lo que uno quisiera que los demás hagan por uno” – impere como norma integradora de nuestra sociedad.
La prensa actual no es ajena al modelo. En una sociedad desintegrada por la desigualdad y la frustración diaria, tres grupos económicos manejan los medios de comunicación en Chile, lo cual impone no sólo repensar las finalidades de la política sino además sus mediaciones.
Hoy, nace oficialmente el nuevo Fortín Mapocho, como página electrónica, y por ello queremos reafirmar desde el inicio, conjuntamente con otros que nos han precedido, que nuestra vocación es conquistar espacios donde el pueblo pueda expresarse libremente, ensanchar sus horizontes, y en fin crear conciencia sobre la tarea nacional impostergable que cada uno de nosotros tiene en la construcción de un Chile más justo, más solidario y más humano.
Héctor Vega [Director]
Santiago, 16 de noviembre de 2005
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